FACULTAD DE HUMANIDADES CLÍO EN LA COLMENA: EL DESARROLLO DE LA PRODUCCIÓN HISTORIOGRÁFICA (TESIS Y REVISTAS) Y ESPACIOS ACADÉMICOS ENTRE LOS ESTUDIANTES Y EGRESADOS DE LA ESCUELA PROFESIONAL DE HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL FEDERICO VILLARREAL. LIMA (1980-1992) Línea de investigación: Antropología, arqueología e historia Tesis para optar el Título Profesional de Licenciado en Historia Autor Gallegos Heredia, Poll Cristian Asesor Ruiz Zevallos, Augusto Fernando ORCID: 0000-0003-4378-4143 Jurado Chávez Lazarte, Martha Eloísa Vega Loyola, José Javier Chumpitaz Fernández, Juan Adriano Lima - Perú 2023 RECONOCIMIENTO - NO COMERCIAL - SIN OBRA DERIVADA (CC BY-NC-ND) Document Information Analyzed document 1A_GallegosHeredia_PollCristian_Titulo_Profesional_2023 (1).docx (D167073611) Submitted 2023-05-15 23:05:00 UTC+02:00 Submitted by Karina Ayllon Submitter email kayllon@unfv.edu.pe Similarity 10% Analysis address kayllon.unfv@analysis.urkund.com Sources included in the report Universidad Nacional Federico Villarreal / 1A_GallegosHeredia_PollCristian_Titulo_Profesional_2023_Referenciabibliografia.docx Document 1A_GallegosHeredia_PollCristian_Titulo_Profesional_2023_Referenciabibliografia.docx (D167073610) Submitted by: kayllon@unfv.edu.pe Receiver: kayllon.unfv@analysis.urkund.com 7 URL: https://www.researchgate.net/publication/326599676_Construyendo_la_historiografia_peru ana_historia_e_historiadores_de_la_Universidad_Nacional_Federico_Villarreal_Lima_1980- 1992/fulltext/5b5885e70f7e9bc79a61ca67/Construyendo-la-historiografia-peruana-historia-e- historiadores-de-la-Universidad-Nacional-Federico-Villarreal-Lima-1980-1992.pdf Fetched: 2022-02-25 18:46:34 79 Entire Document 100% MATCHING BLOCK 1/86 1A_GallegosHeredia_PollCristian_Titulo_Profesi ... (D167073610) FACULTAD DE HUMANIDADES CLÍO EN LA COLMENA: EL DESARROLLO DE LA PRODUCCIÓN HISTORIOGRÁFRICA (TESIS Y REVISTAS) Y ESPACIOS ACADÉMICOS ENTRE LOS ESTUDIANTES Y EGRESADOS DE LA ESCUELA PROFESIONAL DE HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL FEDERICO VILLARREAL. LIMA (1980-1992) Línea de investigación 21. Antropología, Arqueología e Historia Tesis para optar el Título Profesional de Licenciado en Historia Autor: Gallegos Heredia, Poll Cristian Asesor: Ruiz Zevallos, Augusto Fernando ORCID:0000-0003-4378-4143 Lima – Perú 2023 RESUMEN https://www.researchgate.net/publication/326599676_Construyendo_la_historiografia_peruana_historia_e_historiadores_de_la_Universidad_Nacional_Federico_Villarreal_Lima_1980-1992/fulltext/5b5885e70f7e9bc79a61ca67/Construyendo-la-historiografia-peruana-historia-e-historiadores-de-la-Universidad-Nacional-Federico-Villarreal-Lima-1980-1992.pdf 1 FACULTAD DE HUMANIDADES CLÍO EN LA COLMENA: EL DESARROLLO DE LA PRODUCCIÓN HISTORIOGRÁFICA (TESIS Y REVISTAS) Y ESPACIOS ACADÉMICOS ENTRE LOS ESTUDIANTES Y EGRESADOS DE LA ESCUELA PROFESIONAL DE HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL FEDERICO VILLARREAL. LIMA (1980-1992) Línea de investigación 21. Antropología, Arqueología e Historia Tesis para optar el Título Profesional de Licenciado en Historia Autor: Gallegos Heredia, Poll Cristian Asesor: Ruiz Zevallos, Augusto Fernando ORCID:0000-0003-4378-4143 Jurado: Chávez Lazarte, Martha Eloísa Vega Loyola, José Javier Chumpitaz Fernández, Juan Adriano Lima – Perú 2023 2 Índice Resumen……………………………………………………………………………………………6 Abstract……………………………………………………………………………………….........7 I. Introducción ……………………………………………………………………………….........8 1.1. Descripción y formulación del problema…………………………………………… ……….12 1.2. Antecedentes………………………………………………………………………………….13 1.3. Objetivos………………………………………………………………………………….......18 1.3.1. Objetivo general………………………………………………………………………....18 1.3.2. Objetivos específicos…………………………………………………………………….18 1.4. Justificación…………………………………………………………………………………..19 1.5. Hipótesis……………………………………………………………………………………19 1.5.1 Hipótesis general………………………………………………………………………...19 1.5.2 Hipótesis especifica……………………………………………………………………...19 II. Marco Teórico ……………………………………………………………………………….21 2.1. Bases teóricas sobre el tema de investigación…………………………………………..........21 2.1.1. Producción historiográfica………………………………………………………………21 2.1.2. Comprensión histórica…………………………………………………………………..22 2.1.3. Espacios académicos…………………………………………………………………….23 III. Método………………………………………………………………………………………..24 3.1. Tipo de investigación………………………………………………………………………....24 3.2. Ámbito temporal y espacial…………………………………………………………………..24 3.3. Variables……………………………………………………………………………………...24 3.4. Población y muestra…………………………………………………………………………..25 3.5. Instrumentos…………………………………………………………………………………..25 3.6. Procedimientos………………………………………………………………………………..25 3.7. Análisis de datos………………………………………………………………………………26 3 IV. Resultados…………………………………………………………………………………….27 4.1. Discursos historiográficos…………………………………………………………………...27 4.1.1. Historiografía y nación: La Nueva Historia (70 y 80 S) ……………………………...27 4.1.2. Diversidad y dispersión: La historiografía peruana en los años noventa……………...31 4.2. Universidades e instituciones: Desarrollos historiográficos (1980-1992) ………………..34 4.2.1. La Universidad Católica………………………………………………………………..34 4.2.2. La Universidad Nacional Mayor de San Marcos……………………………………….36 4.2.3. El Instituto de Estudios Peruanos (IEP)………………………………………………...39 4.2.4 El Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA)………………………………………40 4.2.5. El Seminario de Historia Rural Andina…………………………………………………41 4.2.6. La Academia Nacional de la Historia…………………………………………………...42 4.3. Política y sociedad en el Perú (1980-1992)…………………………………………………..43 4.3.1. Poder y violencia en tiempos de crisis (1980-1992) ……………………………………...43 4.3.2 La sede Central de la UNFV: Un espacio y lugares de identidad………………………...49 5.1. Clío en La Colmena: El inicio de la historiografía en la Villarreal (1980-1992) …………54 5.1.1. Los orígenes de la Escuela Profesional de Historia……………………………………….54 5.1.2. Los docentes de la especialidad de Historia………………………………………………58 5.1.3. Los Estudiantes de historia de la Universidad Nacional Federico Villarreal……………..61 5.1.1.1. Las primeras promociones (1980-1986) ……………………………………………...61 5.1.1.2. Las otras promociones: Buscar la historia en tiempos de crisis (1986-1992)………...65 5. 1.1.3. Los planes curriculares……………………………………………………………….73 5.2. Las Tesis y revistas de los estudiantes y egresados de la Escuela Profesional de Historia de la Universidad Nacional Federico Villarreal…………………………………………………….76 5.2.1. La Nueva Historia y los Nuevos historiadores: Las primeras tesis de Licenciatura (1986- 1992) ………………………………………………………………………………………………..76 5.2.2. Un Caso: La Revista Pasado y Presente (1986-1989) …………………………………90 5.2.3. Las revistas estudiantiles de la Escuela Profesional de Historia (1986-1993)…………96 V. Discusión de resultados……………………………………………………………………….108 4 VI. Conclusiones………………………………………………………………………………….111 VII. Recomendaciones……………………………………………………………………………113 VIII. Referencias………………………………………………………………………………….114 IX. Anexos………………………………………………………………………………………...121 5 A mis padres por su guía y apoyo incondicional A La Universidad Villarreal, por ser el punto de partida 6 RESUMEN La presente investigación tuvo como objetivo identificar el desarrollo historiográfico de la Escuela Profesional de Historia de la Universidad Nacional Federico Villarreal entre los años 1980 y 1992. Se buscó los tipos de vínculos que establecieron los estudiantes y egresados villarrealinos con los diversos centros de producción de discurso histórico local (Universidades, institutos) y cómo ellos tuvieron repercusión en su trabajo como historiadores y de la misma manera su acercamiento a la escena teórica internacional y la influencia en su producción historiográfica. Estas relaciones se complementan con el desarrollo de la escena social y política como contexto que también formó parte de las opiniones y trabajos, así como los espacios públicos y de sociabilidad donde los estudiantes compartían experiencias, conocimiento y nuevas inquietudes (El Centro de Lima, la Avenida Colmena, el Local central) y lugares para obtener textos necesarios para la discusión (libreros ambulantes, librerías, bibliotecas, etc.). Nuestro trabajo demostró que la interacción de estos diversos vínculos reforzó la aparición de una producción historiográfica orientada a la historia social, con variedad temática y adscripción a un discurso amplio y variado que pese a las ausencias en la formación universitaria (planes curriculares, docentes), consiguieron abrir un espacio de discusión traducido en tesis, artículos y revistas impulsadas por estudiantes y egresados. Palabras clave: Tesis, historiografía peruana, investigaciones históricas, tendencias historiográficas, espacios académicos, contexto sociopolítico, historia de la historiografía, revistas estudiantiles, temáticas históricas, Nueva Historia. 7 ABSTRACT The objective of this research was to identify the historiographic development of the Professional School of History of the Federico Villarreal National University between 1980 and 1992. The search was directed to find the links established between students and graduates with the various production centers of historical local speeches (Universities, institutes) and how they had an impact on their work as historians and, in the same way, their approach to the international theoretical scene and the influence on their historiographic production. These relationships are complemented by the development of the social and political scene as a context that was also part of the opinions and works, as well as the public and social spaces where students shared experiences, knowledge and new concerns (El Centro de Lima, The Colmena Avenue, the central enclosure) and places to obtain texts necessary for discussion (street bookstores, bookstores, libraries, etc.). Our work showed that the interaction of these various links reinforced the appearance of a historiographic production oriented to social history, with various tematics and ascription to a wide and varied discourse that despite the absences in university education (curricular plans, teachers), They managed to open a discussion space translated into theses, articles and journals promoted by students and graduates. Keywords: Thesis, Peruvian historiography, historical research, historiographic trends, sociability spaces, socio-political context, history of historiography, student journals, historical themes, New History. 8 1. Introducción Ser historiador en el Perú es una tarea compleja que a veces encuentra diferentes obstáculos en el camino académico y laboral. Dentro de ese sendero, las experiencias nos hacen definir un sentido a las preocupaciones personales que tenemos en nuestras vidas. Cada día, es siempre una lucha constante con nosotros y con nuestro medio o la propia coyuntura, esa que después nos ayuda a entender mejor el lugar que nos corresponde en un proceso que está en formación y que en algún momento, por el azar, nos lleva a entender cosas nuevas que en algunos casos nos hacen mirar al pasado con curiosidad y esperanza. La noción del pasado que tenemos suele ser siempre observada con perniciosos ojos contemporáneos: Siempre buscamos el reflejo de nuestra imagen en un espejo, parafraseando a Flores Galindo, que puede ser en ocasiones muy antojadizo y pretenda establecer un conjunto de ideas que puedan o intenten explicar lo que vivimos o quizás aún no podemos entender. La elaboración de la memoria siempre suele ser selectiva, es decir, lo que deseamos recordar y eso termina constituyéndose en el pasado que leemos o intentamos reconstruir. Esta reconstrucción es prácticamente uno de los sentires de la historiografía, es la producción de esta que evoca la imagen de una sociedad y su tiempo. Son los historiadores los que darán forma a esa visión que dará vida a una idea histórica, a una tradición que legitime una identidad que pueda formar naciones. Los historiadores peruanos, han engendrado diversas ideas y discursos historiográficos. Pese a ello, la producción es joven y dispersa. La profesionalización de la disciplina histórica apareció recién a mediados del siglo XX y la formación de Escuelas profesionales, ha sido limitada. El avance de la historiografía se acercó a la educación, permitiéndose la creación de mitos históricos republicanos, importantes para el fortalecimiento de una identidad. No obstante, con el crecimiento y la influencia de nuevas corrientes historiográficas, la llamada “nueva historia” amplió su marco de investigación 9 hasta generar mayor reflexión y produjo nuevos problemas entre la historia escolar y la historia académica, hoy incluso complicada de superar. El desarrollo de la historiografía peruana tiene como fuente principal a las universidades y en otra medida, los institutos de investigación. ¿Por qué las universidades? Allí nosotros obtenemos las primeras ideas y nociones de otros predecesores, historiadores que forman parte de la tradición historiográfica. Aquí conocemos los autores iniciales, los llamados clásicos y gestamos nuestra primera visión de la historia académica y nos aleja de la idea tradicional de un solo mero recuento de héroes, batallas o grandes hombres. Pasamos así a entender el contexto, su desarrollo y notamos que el tiempo es el determinante y que son las sociedades, las que generan los hechos, las fuentes y que ambas evolucionan junto a sus propios orígenes, así entendemos finalmente que “la historia es un argumentar sin fin” (Basadre, 1978, p. 383). Por esa razón presentamos este trabajo centrado en la comprensión del desarrollo historiográfico gestado en la Escuela Profesional de Historia de la Universidad Nacional Federico Villarreal entre los años 1980 y 1992 está dividido en las siguientes partes. En la primera encontramos la introducción, el desarrollo del planteamiento del problema, objetivos y proponemos la pregunta de investigación sobre como determinar el surgimiento de una producción historiográfica entre los estudiantes y egresados de la Escuela profesional de Historia de la UNFV y los vínculos que establecieron con la historiografía peruana , los discursos teóricos del momento, los espacios académicos y el contexto sociopolítico, Ubicamos también los objetivos principales y secundarios que desarrollamos y operamos para estructurar nuestro trabajo de investigación. En la segunda parte abordamos el marco teórico y las categorías usadas en nuestra pesquisa. Aquí explicamos desde un ámbito general, los diversos planteamientos que nos han servido en el desarrollo del trabajo como comprensión, producción historiográfica y espacios académicos 10 En la tercera parte, abordamos el método de la investigación, aquí vemos el diseño, las variables a operar, la población y muestra, los instrumentos utilizados para recolectar y procesar la información de todo el proceso investigativo. En la cuarta parte presentamos los resultados, contrastamos la información y exploramos los campos explicados anteriormente; desarrollo historiográfico, relación con los discursos teóricos, con los espacios académicos y el contexto sociopolítico del momento, estos aspectos son analizados e interpretados de acuerdo al esquema general, así también revisamos las fuentes que nos describen el desarrollo de esta producción historiográfica en la Villarreal ( tesis, revistas, documentos,) y las entrevistas realizadas a los estudiantes egresados (hoy docentes) como testigos presenciales o como autores de las tesis. En la quinta parte, iniciamos las discusiones de nuestros resultados y comparamos con algunas investigaciones relacionadas, casos particulares del desarrollo historiográfico en las universidades de San Marcos y la Católica, principalmente en el aspecto de las tesis, el impacto de las corrientes historiográficas, las revistas estudiantiles y parte de las realidades institucionales y curriculares. Finalmente precisamos las conclusiones relacionadas a los objetivos que nos hemos planteado en esta investigación, así como las recomendaciones para poder incentivar a la creación de la memoria archivística de la Escuela Profesional de Historia de la Villarreal, el impulso de los cursos relacionados a la historiografía, la teoría de la historia y la filosofía de la historia así como la digitalización de las tesis de licenciaturas para el registro histórico y como fuentes históricas para futuras investigaciones en el campo, resaltamos también las referencias bibliográficas utilizadas y los anexos que complementan nuestra investigación respectiva. Por último y sin restarle importancia, esta tesis tiene una “historia”, una marcha que ha variado desde mis inquietudes iniciales como postulante y mi paso como estudiante, por las aulas villarrealinas. Durante el desarrollo del trabajo pude conocer de cerca, las pasiones y emociones aún 11 latentes sobre un hecho específico; las perspectivas personales sobre el oficio del historiador y sobre todo, el esfuerzo de muchos estudiantes por conseguir un lugar dentro de sus propias inquietudes teóricas y políticas. Razones que hacen identificarme aún más con estos espacios universitarios recorridos, donde no solo aprendimos el trabajo del historiador, sino de cómo la vida y el tiempo pasan inexorablemente por aulas, pasillos y oficinas. La Villarreal ha sido para mí un rostro del Perú, a veces dulce, en otras muy cruel. Quiero agradecer a mi familia, a quienes está dedicada esta tesis, sus esfuerzos, su compañía y su guía son el resultado que persista en este camino y no deje siempre de volverlo a intentar. A mi asesor el profesor Augusto Ruiz por permitirme seguir contando con su apoyo académico en la finalización de este trabajo. Agradezco los comentarios del historiador brasileño Jurandir Malerba y a Gabriel García Higueras por sus observaciones importantes a mi trabajo. A todos los docentes y egresados quienes me brindaron sus testimonios y se dieron un tiempo para responder las preguntas de un joven tesista; al profesor Luis Lázaro Llantoy, Lorgio Guibovich, Carlos Flores Soria, Rosaura Andazábal, Luz Peralta, María Inés Valdivia, Javier Ávila Molero, Ernesto Guevara, Omar Rojas y Augusto Lostaunau. Agradezco al profesor Juan Fuentes y a José Luis Gonzales por permitirme usar las imágenes que tomaron de los planos del Antiguo colegio de la Inmaculada. A Daniel Arteaga por su apoyo en la traducción inglesa de mis trabajos y a Oscar Martínez con quien compartimos el deseo por un mundo mejor y más equitativo. Por supuesto este largo camino fue ameno y memorable por la compañía de mis mejores amigos de la base 2007 con quienes compartimos estudios, autores, sueños y frustraciones, pero sobre todo muchas risas, momentos imborrables que me hicieron conocer el inmenso significado de la amistad y la vida; Edson Bernuy, Richard Pardo y Javier Chávez. A todos los que formaron parte e integran aún ese sueño que todavía persiste, el Círculo de estudios e investigación histórica “Memoria y realidad” (CIDEHMER), donde también la amistad y 12 el compañerismo se volvieron elementos para realizar grandes cosas: A Merlín Chambi, amigo y comunicador de grandes verdades, Carlos Conde, con quien gestamos esta idea, Johan Marcelo por su confianza y apoyo, Jimmy Huamán, Sebastián León, Arturo Chacchi no solo por su amistad incondicional, sino por asumir al “Búho” como parte de su visión personal. Cristopher García, amigo entrañable que me motiva a recordar de las cosas que puedo realizar, siempre. Quizás haya nombres que olvide en este momento en agradecer, a quienes van también estas líneas. Muchas Gracias por la paciencia y por su apoyo, aquí hice un gran aprendizaje y hagan que la frase: “Seamos realistas, hagamos lo imposible”, sea siempre una constante en mi vida. 1.1. Descripción y formulación del problema Los estudios historiográficos en el Perú han sido comúnmente poco difundidos, los trabajos que se han realizado más allá de un artículo académico se enfocan más en un trabajo crítico sobre la producción y el contexto historiográfico. Escribir sobre historiografía suele traducirse en un balance general sujeto a la influencia de corrientes o discursos históricos, muchas veces escrito con lejanía de los centros de producción (Universidades, institutos de investigación, etc.). Cuando en el Perú, las universidades, son las instituciones que han formado a los historiadores y difundido sus investigaciones más destacadas. El estudio de la historiografía como práctica investigativa no ha recorrido mucho el estudio de las revistas académicas, tesis, revistas estudiantiles, difusión de autores o lecturas, sin contar la poca conexión que se ha pretendido con los desarrollos historiográficos comparativos como Brasil, Chile, Argentina o México, lugares que se han constituido como centros de difusión investigativa y de continua circulación de saberes teóricos que, en caso nuestro, desconocemos casi plenamente. En la presente investigación partimos del análisis de un centro de producción historiográfica: La Escuela Profesional de Historia de la Universidad Nacional Federico Villarreal entre 1980 y 1992. Aquí recorreremos el surgimiento y desarrollo inicial de la producción historiográfica y el devenir de 13 la Escuela como lugar de desenvolvimiento y origen de docentes, estudiantes y egresados, así como su vinculación con espacios académicos (Ciudad, Libreros, Lugares de discusión e investigación), el contexto sociopolítico del momento y el avance de las corrientes historiográficas (Nueva historia y entre otras) que influenciarán en la producción de revistas académicas, estudiantiles, tesis y diversos eventos académicos. El estudio de estos elementos nos permitirá comprender el lugar, contexto y motivaciones en donde se realiza la escritura de la historia y su posterior difusión. 1.2. Antecedentes Son pocos los trabajos centrados en el estudio analítico de la producción historiográfica, de forma especial, con atención en el ámbito universitario. Para el caso de la Universidad Villarreal, la bibliografía es todavía pequeña y referencial, sin embargo, han aparecido recientemente algunos trabajos que nos puede dar una luz entorno al vacío existente en ese campo. La tesis de maestría de José Javier Vega es un trabajo importante pues consigue realizar cuadros e informaciones sobre la población estudiantil de la especialidad de Historia y sus características. Además, fija las preferencias temáticas de las tesis sustentadas, siendo la ciudad de Lima, la más privilegiada junto al estudio del periodo republicano y la preferencia por la historia social. Agrega la preferencia por el uso de fuentes escritas tipo impresos no seriada y la existencia de una tradición en la preferencia por la elaboración de tesis de licenciatura para obtener el grado profesional (Vega, 2015). Como exalumno y docente de la especialidad, es un documento de valor imprescindible para futuras investigaciones. El artículo de Augusto Lostaunau retrata el devenir de las revistas estudiantiles villarrealinas producidas entre 1987 y 1993 y del 1999 al 2006. El autor divide la producción historiográfica en generaciones guiándose de hechos políticos como el autogolpe de 1992 y la caída del régimen fujimorista a finales del siglo XX. Se centra en exponer el desarrollo de revistas estudiantiles, auto declaradas marxistas o cercanas a la izquierda gestadas por un grupo de estudiantes de la especialidad. 14 Lostaunau muestra a la primera generación como contestataria a la moda historiográfica y de una tendencia critica con un fuerte discurso científico ortodoxo, de la misma manera, con la generación posterior, relaciona su producción como una respuesta a la “imposición posmoderna” vinculada al régimen fujimorista y neoliberal (Lostaunau, 2014). Sin embargo, hay omisiones continuas de otros actores que el autor realiza, que impide analizar claramente las motivaciones de los estudiantes agrupándolos bajo una consigna común y contestaria que no permite observar particularidades y que también se refleja en los nombres de los artículos publicados por las revistas mencionadas. Para el caso de las tesis y sus tendencias fuera del desarrollo historiográfico en la Universidad Federico Villarreal, tenemos el trabajo de Carlos Contreras, que reconstruye entre los años de 1977 y 1982, las temáticas de las tesis sustentadas en ese periodo de tiempo. Una de sus conclusiones a las que llega el autor es que la Historia colonial y parte de la republicana eran temas importantes, aunque centrados en la esfera social y económica. No hay necesariamente una tradición o un gran entramado metodológico de los mismos. Nota más bien la presencia de la Etnohistoria y su ayuda al manejo y critica de fuentes que los jóvenes historiadores de la Universidad Católica intentarían usar después para sus propios temas e intereses (Contreras, 1983). Asimismo para el caso de la evolución de los trabajos y tendencias de la historiografía peruana desarrollada en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, tenemos el ensayo de Alex Loayza titulado aquí el autor reconstruye el contexto, los problemas curriculares, los esfuerzos de los maestros sanmarquinos y los caminos historiográficos tomados por los alumnos y la Escuela de Historia de la UNMSM, en el desenvolvimiento de los mismos en momentos de coyunturas complicadas, así como el desarrollo de la temática de las tesis, en conjunción con el avance de la historiografía peruana después de la llamada “Nueva Historia”. El autor concluye que no existió exactamente una tradición historiográfica en cuanto a los temas tratados, sino al contrario se buscó ampliar las fronteras temáticas y buscar nuevas fuentes para el desarrollo de los trabajos históricos (Loayza, 2011). 15 En cuanto a la recopilación y publicación de las tesis sustentadas en las universidades tenemos el artículo de Javier Pérez Valdivia, donde se presenta de forma descriptiva y cronológica, los nombres de todas las tesis de bachiller, licenciatura y doctorado sustentadas durante todo el siglo XX y parte del XXI, para reconocer de esta forma la propia evolución de la historiografía dentro de la Universidad San Marcos y de su producción (Pérez, 2011). En cuanto a la evolución de la historiografía peruana, desde el siglo XIX, no aparecieron trabajos que no escaparán a los recopilatorios o balances, siendo ya en el siglo XX, el trabajo de José de la Riva Agüero de critica historiográfica (Riva Agüero, 1910) y tiempo después los publicados por Pablo Macera, de aquí resaltan Explicaciones y La historia: ciencia e ideología, los más cercanos a una evaluación extensa enfocándose en los centros de producción, motivaciones, tendencias y contextos (Macera, 1977). Otro es el trabajo de Alberto Flores Galindo, donde rastrea el origen del discurso historiográfico de la Nueva Historia, la llamada “Idea critica”. Aquí realiza un paso por el pensamiento histórico de José de la Riva Agüero, y su afán de buscar la construcción de la nación peruana desde un enfoque de las clases dominantes. Aquella línea mutará en parte en los textos de Jorge Basadre donde establece los conceptos de “la Promesa de la vida peruana” y tiempo después a “la historia peruana del Perú” (Flores Galindo, 1988). El autor se detiene después en analizar la “idea critica “de la Nueva Historia, enfrascada en discusiones pesimistas del desarrollo del Perú como Nación y Estado, el juicio al fracaso de la clase dominante para elaborar un proyecto moderno y capitalista en el país y su consecuencia, no permitirnos una independencia económica y sumergirnos en una dependencia periférica frente a los países desarrollados. Finalmente, el autor del artículo llama a una examinación y la creación de una variación de este discurso y descubrir la historia y de los sectores que no se habían abordado hasta entonces, sumergirse en los olvidados de la historia, reconstruir su cultura y su devenir para poder hacer de la Historia peruana una historia más inclusiva y justa (Flores Galindo, 1988). 16 Un balance general peruanista se encuentra en el texto de Charles Walker, donde establece el avance de la historiografía peruana y como ella, cubrió poco a poco los vacíos dejados por otras revisiones anteriores. Las adhesiones teóricas fueron importantes para tratar los espacios vacíos de la escritura de la historia peruana, aquí Walker resalta la presencia de los enfoques de la historia marxista británica (Thompson, Hobsbawm), hasta la cuestión de la subalternidad (Gramsci), aunque avisa de los vicios y exageraciones aparecidos en algunos temas. Estas nuevas investigaciones mostraron un amplio panorama sobre y visión al estudiar una “Historia desde abajo” (Walker, 2009). Sin embargo, esta masificación de los temas ha hecho más difícil de adherir a la historia oficial, es decir, a la historia que será divulgada en los centros educativos, no solo por la complejidad de la diversidad de sus marcos teóricos, sino por los mismos problemas educativos que agobian a los centros universitarios, donde se forman los futuros investigadores, siendo ello un obstáculo constante en la expansión de la frontera historiográfica. De todas maneras, el autor resalta los esfuerzos notables por cambiar las cosas, como las síntesis publicadas y la especialización de muchos historiadores en el extranjero que regresan a renovar sus propias escuelas de origen en sus respectivas universidades (Walker, 2009). Una crítica al discurso implícito de la práctica histórica en nuestro país es el texto de Magdalena Chocano, aquí explica como el discurso historiográfico se ha desarrollado en torno a la idea de las “oportunidades perdidas”, es decir, una frustración permanente, según la cual, el Perú no llegó a convertirse en un Estado integrador y con presencia en todos los estratos sociales. La recreación que proyecta esta historiografía es una suerte de Ucronía con los destinos históricos, una histórica profética que llama a seguir otros senderos posibles, razón por la cual, los discursos de izquierda del momento encontraban precisos para poder dibujar un discurso que se sobreponga a esa frustración latente y piense en una renovación y en el progreso. La autora llama a evitar estos excesos y rescatar las voces de los que no encontraron lugar en la historia para así salir del tema del fracaso y los contrafácticos que se forman para justificar discursos maniqueos (Chocano, 1987). 17 El ensayo de Paulo Drinot, enfoca de manera más amplia el rastro dejado por la Nueva Historia en la historiografía actual. Identifica los problemas que afrontaron los historiadores en el contexto del desarrollo de la Nueva Historia y la influencia del contexto de los años ochenta que llevaron a su ascenso por encima de los discursos del momento. Esta práctica fijó la continuación de un destino histórico, aunque centrado en un cambio y a este mismo se apuntaba desde la historia y la política (Drinot, 2006). Las características del discurso de la Nueva Historia son analizadas así como esas preocupaciones aún permanecen en las agendas y las ideas de los historiadores actuales, como el compromiso político, alejado de un apoyo partidario sino como la consolidación de una conciencia histórica nacional a largo plazo que se nutra con los avances de la misma historiografía, es decir, mientras más avance la temática y se amplíe la frontera historiográfica, más inclusivos serán también los pensamientos y planes de las personas que lean o compartan estos avances. Concluye que la expansión que ha dado la historiografía peruana apoyándose en los avances de la Nueva Historia, es notable y que aquellos avances de producción histórica han permitido cambiar y centrar una dirección para captar al gran público y dar a conocer dichos avances, aunque sea todavía una tarea difícil de completar (Drinot, 2006). Finalmente volvemos a resaltar que los estudios historiográficos se han centrado en el desarrollo de balances y sobre el impacto de la Nueva historia y en otros sobre aspectos internos teóricos como la crítica a la idea de las “oportunidades perdidas”, asimismo, notamos poco desarrollo de trabajos sobre la producción historiográfica dentro de las universidades, así como la intención de recopilar testimonios que expliquen la comprensión de las mismas corrientes historiográficas en su contexto especifico y así tener un panorama más amplio del avance historiográfico peruano. 18 1.3. Objetivos: 1.3.1. Objetivo General:  Comprender el surgimiento y desarrollo inicial de la Escuela Profesional de Historia de la UNFV y el de una producción historiográfica propia en relación con el contexto historiográfico local y general y el contexto sociopolítico. 1.3.2. Objetivos específicos  Comprender el surgimiento y desarrollo inicial de la Escuela Profesional de Historia de la Universidad Nacional Federico Villarreal.  Describir el trabajo historiográfico realizado por los egresados villarrealinos en relación con los diversos centros de producción de discurso histórico local.  Comprender como se vincularon los estudiantes villarrealinos con la historiografía local y su influencia en el desarrollo de revistas y tesis.  Comprender los vínculos de los estudiantes villarrealinos con la escena social y política  Determinar el impacto de los espacios académicos (libreros, librerías, centros de investigación) en la formación y producción historiográfica villarrealina 1.4. Justificación Primero: No hay abundantes trabajos sobre el tema, siendo el trabajo de José Javier Vega, el más destacado. Segundo: Es importante para ampliar la comprensión del proceso de la historiografía peruana, teniendo en cuenta que muchos de sus egresados han realizado contribuciones a la misma. Tercero: Permite aportar al estudio del intelectual y su medio. También al estudio de las generaciones intelectuales en el Perú, suministrándose evidencia que podría servir para una reflexión teórica mayor. 19 Cuarto: Como villarrealinos nos permitirá conocer nuestra tradición y evolución para ver cómo podemos proyectarnos hacia el futuro. 1.5. Hipótesis 1.5.1. General  El surgimiento y desarrollo inicial de la Escuela Profesional de Historia y los diversos vínculos que establecieron los estudiantes y egresados con la historiografía local, los discursos teóricos foráneos, los espacios académicos y el contexto sociopolítico, contribuyeron a generar una producción historiográfica propia en la que la innovación temática y la adscripción a un discurso amplio y variado estuvieron entre sus principales características. 1.5.2. Específicos  El surgimiento y desarrollo inicial de la Escuela profesional de Historia como lugar de producción historiográfica, formación y discusión de los estudiantes villarrealinos.  La relación que establecieron los estudiantes y egresados con los diversos centros de producción de discurso histórico fue de aprendizaje, aunque con un alto grado de independencia de modo tal que pudieron plantearse problemas que, si bien representaban una continuidad con la historiografía local en muchos aspectos abrían espacios y marcaban rupturas con lo avanzado previamente.  Los vínculos que los estudiantes villarrealinos mantuvieron con la escena teórica internacional fueron importantes, de modo tal que se convirtió en una fuente para establecer nuevas miradas y preguntas a la realidad histórica.  Los diversos orígenes sociales y sobre todo políticos, su relación débil con las fuerzas políticas, a nivel local y específicamente universitario, tuvieron repercusiones que incluían a minoritarios grupos que se adscribían a los proyectos políticos de la izquierda o al APRA, y 20 un amplio sector que vinculaba su trabajo historiográfico a un discurso crítico del sistema, pero no mantenían adhesión a ninguna fuerza.  La relación con los espacios académicos (La Avenida La Colmena, el Centro de Lima) y otros (Librerías, libreros, bibliotecas, etc.) donde se podían reforzar los conocimientos y buscar los medios necesarios para adherir a sus investigaciones, fueron importantes para el reforzamiento del desarrollo inicial de la producción historiográfica realizada en la universidad. 21 II: MARCO TEÓRICO 2.1. Bases teóricas sobre el tema de investigación 2.1.1. Producción historiográfica Entendemos a la categoría de producción historiográfica como el elemento que identifica el resultado del trabajo del historiador, es decir: “del proceso de la escritura de la historia como práctica inserta en un lugar de producción socioeconómica, política y cultural” (De Certeau, 1994 p. 64) y su relación: “con el tiempo y la sociedad en que cada historiador está inserto” (Vanderlei y Henrique, 2009 p.189). Este amplio término engloba para esta investigación, en particular, la aparición de tesis, revistas estudiantiles y artículos académicos producidos por los estudiantes y egresados de la Escuela Profesional de Historia de la UNFV. Esta producción, reflejaba la mentalidad de los autores, sumergidos dentro de las teorías historiográficas del momento y respondían a una forma personal de escribir la historia. Las tesis de licenciatura son claros indicadores del avance de la investigación y la primera imagen de resultado de la formación. Reflejan los primeros pasos de un historiador, “se ponen a prueba los conocimientos adquiridos, se aplican los métodos y las teorías a hechos y procesos concretos, incluso se descubren las habilidades o limitaciones para la redacción”. (Cabanillas, 2010). Estos trabajos están orientados “al ejercicio profesional y este suele ser en ocasiones, inédito” (Eco, 1977 p. 21). Son pocos los trabajos que se han encargado de examinar la producción de tesis de historia de las universidades nacionales (Contreras, 1982; Pérez, 2010; Loayza, 2011; Vega Loyola, 2015). Las revistas académicas, son comunicaciones con una mayor preparación, “pueden ser estudiantiles o profesionales. Estas siempre reflejan una cierta complejidad donde se dan cita factores políticos, económicos y tecnológicos, entramados por la razón científica” (Rodríguez y Gruber, 2011, p. 69), comunican las intenciones de los editores, a través de una estructura y tema fijos de interés de los mismos y exponer los resultados de nuevas investigaciones en curso. Un artículo académico, en 22 cambio, cumple la función de comunicar sobre un avance o estado de la cuestión realizado por un autor sobre un tema historiográfico de su interés. 2.1.2. Comprensión histórica La comprensión es una de las actividades que realiza el historiador para poder entender el contexto social donde se desarrollan las sociedades humanas. “Después de los intentos totalizantes de la filosofía de la historia hegeliana y el paso del positivismo que buscaba la lógica histórica que articula causalmente los hechos” (Belvedresi, 2016, p. 31), la comprensión pasaría a ser parte “a través de mostrar “que” sucedió (describir lo acontecido) y conducir el “por qué" a la búsqueda de dotar de sentido o significado a lo acontecido históricamente” (Walsh, 1983, como se citó en Belvedresi, 2016), convirtiéndose a la par de los conceptos y definiciones sobre la ciencia histórica cuyo estudio son las acciones humanas (experiencia de vida) en un contexto necesario (Ciencias del espíritu). La comprensión histórica pasaría a entender “los hechos de la conciencia” y la “experiencia vital de los individuos” (Dilthey, 1944, como se citó en Belvedresi, 2016) es decir, lo interno y como participan en retrospectiva con las “formaciones espirituales” de una época pasada. Asimismo, la comprensión para otros autores se acercaría a “que el historiador tiene que re-crear el pasado en su propia mente” (Collingwood, 1952, p. 323) cuyos vestigios de la vida humana pasada son las fuentes históricas, por ello debe “descubrir que pasado fue ese que dejo tras de sí esas reliquias” (Collingwood, 1952, p. 323), ese pasado es en gran parte la historia del pensamiento. Estas formas de entender a la comprensión histórica fueron modificándose para considerar a la misma, como parte integral del conocimiento histórico. Otros aspectos que irían resaltándose sería el papel de la comprensión como un elemento y “palabra, sobre todo, cargada de amistad” (Bloch, 2018, p.142) y empatía, a la identificación vital interna con las acciones de los hombres, “en su piel, en su cerebro, para comprender lo que fueron, lo que quisieron, lo que consiguieron” (Febvre, 2017, p. 152). 23 2.1.3. Espacios académicos El espacio es entendido por nosotros como “el lugar de encuentro e identidad entre personas que integran la sociedad, así como la condición y el símbolo de la relación entre los hombres” (Simmel, 1924, p. 176), en este caso, llamamos académicos, a los lugares donde los estudiantes y egresados de la Escuela profesional de historia de la Universidad Nacional Federico Villarreal, estuvieron en interacción con diversos elementos que serían un respaldo a su formación como historiadores. Aquí tenemos a los diversos libreros y librerías ubicadas en el mismo espacio (Centro de Lima) y que se constituyeron como un circuito recorrido siempre por los estudiantes y donde podían adquirir novedades, libros clásicos y otros textos a diversos precios. Así como los centros de investigación ubicados en el mismo lugar, tales como; Bibliotecas, archivos históricos, lugares de conferencias y eventos de índole académico y político, desde donde su experiencia podría crear opiniones, recomendaciones y hasta motivaciones para poder realizar un nuevo estudio. Sostenemos así que el Centro de Lima se convirtió en un gran espacio académico complementario a la formación y donde los estudiantes tuvieron contacto directo con la realidad y que ayudaría en la opinión de los futuros historiadores de la Universidad Nacional Federico Villarreal entre 1980 y 1992. 24 III. MÉTODO 3.1. Tipo de investigación Nuestra investigación es de tipo analítica y dentro de los estudios historiográficos. Pretendemos estudiar no solo la formación de una producción historiográfica desarrollada por los estudiantes y egresados de la Universidad Nacional Federico Villarreal, sino la relación condicionante entre el entorno, la producción historiográfica y comprensiva, en la medida que entiende el proceso de producción de discurso histórico desde la subjetividad de los protagonistas, los historiadores villarrealinos. 3.2. Ámbito temporal y espacial Nuestro trabajo se sitúa en la Ciudad de Lima y como ámbito cronológico, dentro de los años 1980, fecha de la creación del Programa Académico de Historia hasta el año 1992, fecha en la cual desaparecen las primeras publicaciones estudiantiles y ocurre un cambio generacional y discursivo. 3.3. Variables 3.3.1. Variable contextual Historiadores villarrealinos 3.3.2. Variables de estudio Producción historiográfica 3.3.3. Variables intervinientes: Contexto sociopolítico (1980-1992) Espacios académicos 25 3.4. Población y muestra: La población en la presente investigación esta constituida por los estudiantes de la Escuela profesional de Historia de la Universidad Nacional Federico Villarreal. La muestra la constituyen todas las tesis de pregrado sustentadas entre 1980 y 1992, así como las revistas elaboradas por los estudiantes, de las cuales ha quedado información importante que nos permite realizar el análisis histórico que abordaremos. 3.5. Instrumentos 3.5.1. Elaboración de fichas: Las fichas utilizadas fueron las de resumen y bibliográficas. Todas ellas ayudan a continuar con la demostración de la Hipótesis y el mejor uso de las fuentes tomadas. 3.5.2. Revisión de tesis y artículos: Revisamos las tesis sustentadas por los estudiantes, así como los artículos publicados por ellos como estudiantes y como egresados. Agregamos la consulta de revistas estudiantiles y académicas donde se muestre el desarrollo de esa producción historiográfica. 3.5.3. Revisión de fotografías Con ellas podemos identificar algunos espacios donde se desarrollaron los estudios y parte del discurso historiográfico. 3.6. Procedimientos: Como primer paso, se realizó la búsqueda de las tesis sustentadas, revistas estudiantiles y fotografías, algunas disponibles otras en cambio, solo dentro de los archivos privados de los autores. La revisión de toda la historiografía sobre nuestro tema fue crucial para el contexto principal de la investigación. 26 La recopilación de la información fue procesada y digitalizada para su acceso en base a las variables presentadas y la obtención de una base de datos fiable para nuestro trabajo. En la fase final, se cruzó la información obtenida para consolidar nuestra base de datos. 3.7. Análisis de datos: La información recopilada fue contrastada con diversas publicaciones del contexto, como periódicos, fotografías, testimonios personales y más. De esta manera se tuvo una totalidad del hecho histórico a examinar en nuestro trabajo. Luego, la información se incorporó con los hallazgos en la investigación, lográndose así una visión amplia sobre el contenido de las fuentes históricas y un alcance mayor del objeto de estudio. Por último, la información resultante del análisis de información especifica y general, se apoyó en bibliografía especializada, con el objetivo de consolidar los fines de la investigación. 27 IV. RESULTADOS 4.1. Discursos historiográficos 4.1.1. Historiografía y Nación: La Nueva Historia (70 y 80 S) Alberto Flores Galindo dijo una vez que: “toda historiografía traduce el presente de una sociedad con sus tensiones y conflictos” (Flores Galindo, 2007 b, p. 19). Este presente en ocasiones bloquea o también promueve nuevos temas, es decir, de índole coyuntural que serán parte de la agenda de los historiadores o podrían ser simplemente, desplazados. Bajo esta idea (los entonces presentes) años 80 recibieron el empuje de una historiografía que buscaba “contradecir a la historia oficial y desmentir los “mitos históricos” sobre la construcción de la República después de la independencia” (Drinot, 2006, p. 3). Según Paulo Drinot, esta historiografía era por lo general reaccionaria frente a la historia tradicional y esperaba dar a conocer “la verdad”, es decir los sistemas de dominación existentes y también, los estudios deberían contribuir a un cambio social, muchas veces de tipo radical. Esta renovación historiográfica, con sus orígenes en los años 60, se acentuó en la década siguiente durante el gobierno militar de Velasco (1968-1975) cuya ideología oficial, buscaba realizar una “revolución” y una reforma agraria que cambió la faz del Perú de entonces. Durante esos años, Pablo Macera (1977) reflexionaba en un trabajo “sobre los cambios generacionales y la necesidad de buscar unidad y cohesión en el trabajo historiográfico para conocer parte de nuestra realidad, enfatizando estudiar con preferencia las cuestiones más próximas y compatibles con la inquietud actual” (p. 17). Estas ideas desarrolladas por Macera en sus conocidas Explicaciones de sus Trabajos de Historia, serian parte de los prolegómenos de una historiografía que sería conocida tiempo después como “La Nueva Historia”. 28 Al empezar los años ochenta, ocurriría un pequeño debate historiográfico algo agitado desarrollado en La Revista, donde se publicó una nota de Heraclio Bonilla titulada El Nuevo Perfil de la Historia del Perú1, que daba a conocer un número de textos y tesis publicadas en el Perú y el extranjero, enfatizando el empuje que la historia peruana había empezado a tener (Bonilla et ál, 1981, p. 4) Este texto fue contestado por Franklin Pease, Alberto Flores Galindo y Manuel Burga que criticaron a Bonilla, el no tener más atención al desarrollo de la historiografía peruana y darle preferencia al estudio de tesis extranjeras que transitaban caminos ya recorridos con anterioridad por otros autores peruanos. Las conclusiones del debate daban a entender que se había gestado una historia andina más amplia y cercana a una historia “más nacional” resultado de esta nueva historiografía que convivía con ideas marxistas que lindaba con cierto dogmatismo.2 La convivencia existía con otras teorías que “seguían presente como el estructuralismo y la Teoría de la dependencia” (Contreras, 2002, p. 505). Recordemos que esta última enfatizaba la articulación existente entre los países subdesarrollados y los desarrollados (centro-periferia) que generaban una desigual distribución y acababa en dominación que se enraizaba en la época colonial (la herencia colonial); así estructuraba su historia interior. Esta teoría tuvo su impacto en los setenta y ochenta y estuvo presente en los trabajos de los historiadores peruanos, dejando a la historiografía de entonces dividida entre una historia social reflejada en estudiar el desarrollo de los movimientos campesinos y obreros y la historia económica vista desde la dominación económica y mecanismos de extracción, entre otros temas. Las disciplinas como la antropología, la sociología y el psicoanálisis tendrían una mejor relación con la historia y que algunos nuevos historiadores buscarían complementar con un compromiso 1. Fueron las notas publicadas por Bonilla que generaron un intercambio de opiniones, un poco encendidas, dadas a conocer en dos números de La Revista. 2 Ver los comentarios de Manuel Burga, Alberto Flores Galindo y Franklin Pease en La Revista Nº5 de arte, ciencia y sociedad, Julio 1981, pp. 58-61 y también la réplica de Bonilla en el mismo número. 29 político, con aires de cambio. Un ejemplo de la unión de estas ideas seria las propuestas del historiador Alberto Flores Galindo. La formación francesa que recibió Flores Galindo lo convertiría en uno de los más importantes “nuevos historiadores” de la década del 80, que apostaban por una historia más diversa y menos dogmática que pueda formar un proyecto nacional, en el que lo andino ocupara un lugar prominente en el discurso. Su acercamiento a la obra de José Carlos Mariátegui, José María Arguedas y su interés por las obras de autores marxistas como; Georg Lukács, Antonio Gramsci y Edward P. Thompson y no marxistas como Norman Cohn y Sigmund Freud 3 le llevarán “a establecer junto a Manuel Burga, un concepto complejo: La utopía andina.” (Manrique, 1991, p. 25). La Utopía Andina o las “Utopías andinas” son las representaciones de la época inca como etapa de prosperidad interrumpida por la Conquista española. Estas ideas cargadas de milenarismo y mesianismo fueron utilizadas por los indígenas y por los criollos para pensar en un horizonte de unión y prosperidad, principalmente durante el siglo XVIII. Para Nelson Manrique (1991): “Flores Galindo pretendía la notoria idea de fusionar las tradiciones andinas con el marxismo, que reclamaba Mariátegui” (p.309), es decir, un proyecto intelectual para la Izquierda Peruana. Más allá de lo estrictamente historiográfico, la utopía andina pretendería establecer un derrotero para la Izquierda peruana y llevar un debate para la resolución de la crisis del momento. Sin embargo, la propuesta fue muy criticada desde todos los frentes de la Izquierda y no faltaron posiciones que la vieron como un “neoindigenismo que no tomaba en cuenta la diversidad de identidades y, en particular, los ánimos en favor del progreso de amplios sectores populares” (Ruiz, 2011, p. 46). 3 Para un estudio sobre el derrotero intelectual de Flores Galindo. Ver Ruiz (2011) 30 Según Augusto Ruiz Zevallos (2011), la Izquierda Peruana trabajaba en la movilización de los sectores populares bajo los ideales del progreso y la modernidad, ideas que la Utopía Andina de Flores Galindo rechazaba. Él no habría alcanzado a percibir el surgimiento de un sector pujante bajo la idea del progreso, luchaba por salir de la pobreza, alejándose de la vía revolucionaria como opción al cambio. (p. 46-50). Por su lado, la Nueva Historia había logrado cambiar el análisis de la historia peruana, por ello, algunos historiadores apelaron a la larga duración para encontrar el origen de muchos de los problemas que aquejaban al país. Otras veces se realizó lo que Magdalena Chocano caracterizó como Ucronía, al ensayarse argumentos que clamaban una historia “que pudo ser y no fue”, es decir, mostrar lo que debió hacer la clase dominante y no logró como la creación de un proyecto de nación y gestar finalmente “un estado débil e incapaz, sin mercado interno y con dominación imperialista”, (Chocano, 1987, p. 35) es decir, se puede percibir dentro del fondo del desarrollo de esta historiografía, una resignación ante el fracaso del proyecto nacional. Sin embargo, este tipo de historia se convertirá en una de las más importantes, incluso se llegará a un extremo en casi “predecir” el destino del país en base al análisis histórico4. Además, esta historia tuvo cierta influencia de la Escuela de los Annales (varios de los representantes, habían realizado estudios en Francia) y un acercamiento a los planteamientos de la “historia social británica”, (siendo Edward P. Thompson el principal exponente), que permitió un cierto predominio de la nueva historia como discurso historiográfico. A finales de la década de los ochenta, la crisis política y social en el país se agudizó, así como la crisis económica y la hiperinflación galopante que maltrató aún más la condición del trabajo del historiador junto a la intervención estatal en las universidades y la inspección de las carreras de 4 Uno de los historiadores que era considerado casi como “el Oráculo” fue Pablo Macera, sus entrevistas están publicadas en su libro Las Furias y las Penas (Lima, 1983). 31 Sociales, ante la sospecha de ser probables “focos subversivos”5. En el ámbito internacional, se empezó a cuestionar desde la intelectualidad, las grandes estructuras y la modernidad imperante, lo que degeneró en una “Crisis de las ideologías”, que reformularía los esquemas establecidos hasta entonces. Estos esquemas interpretativos como los brindados por el marxismo o el estructuralismo, serán puestos a debate al iniciarse los años noventa. 4.1.2 Diversidad y dispersión. La Historiografía peruana en los años noventa: En el presente apartado solo expondremos un marco general del desarrollo historiográfico en la década de los 90, debido a que nuestro límite cronológico llega solo hasta 1992, año donde ocurre un silencio prolongado en las publicaciones estudiantiles en la universidad y ocurre un cambio generacional y político durante los años de la intervención del régimen fujimorista. Como mencionamos anteriormente, “la crisis de los paradigmas” marcará una nueva discusión sobre el papel que debía tomar el estudio de la Historia. La sucesión de importantes hechos políticos como; La desaparición de la Unión Soviética y del llamado “Socialismo realmente existente”, el ascenso del capitalismo y la expansión de la globalización, dieron la impresión para algunos, de haber llegado a una nueva etapa superior y otros solo a un periodo de crisis. Uno de los textos que fueron discutidos en su momento fue El fin de la historia y el último hombre de Francis Fukuyama cuyo saludo al triunfo del sistema capitalista frente al comunismo soviético, así como la búsqueda de un reconocimiento que reposarían en “un sistema eficiente, la democracia liberal y un relativismo necesario para seguir ampliando el horizonte de expectativas” (Regalado 2002, p 71-72). La discusión del texto de Fukuyama fue de más impacto en Europa y Estados Unidos, para el caso latinoamericano otra fecha será de más debates, el año 1992 se cumplieron 500 años de la llegada de Colón a América y por un momento, ese fue el eje de discusión más notorio que el impacto del 5 Véase el Volumen de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) dedicado a las universidades y las formas como operaba Sendero Luminoso y el MRTA. 32 texto de Fukuyama. Para el caso peruano, el autogolpe fujimorista del 5 de abril y la captura de Abimael Guzmán serán fechas importantes en pleno desarrollo del conflicto armado interno y que influenciarán en las opiniones e inquietudes de los historiadores. Durante la década de los noventa aparecerá una diversidad en las formas de hacer historia, que también se caracterizó por su amplia dispersión. Muchos historiadores peruanos o peruanistas se alejaron de las tradicionales corrientes de estudio de la Nueva Historia, incursionando esta vez en la Historia política, que había retomado un nuevo camino. El “giro lingüístico” que según Aguirre (2002)“era un énfasis en el lenguaje y en los discursos como constructores de la realidad y este proponía alejarse del esquema marxista tradicional por ser considerado insuficiente para satisfacer las demandas de estas nuevas preocupaciones históricas” (p 455), irrumpió en los intereses de los historiadores que empezaron a mencionar el desarrollo de la “cultura política”, la ciudadanía, y el estudio de los espacios públicos entre otros nuevos enfoques que ampliaron los estudios históricos. Los planteamientos de nuevos autores como los filósofos Michel Foucault, Jürgen Habermas y sociólogos como Pierre Bourdieu, Mijail Bajtín, Norbert Elías, así como historiadores europeos; François Xavier Guerra, Roger Chartier y Peter Burke, para estudios desde el ámbito de la historia política, la historia de las representaciones y la cultura popular, serian explorados y empezarían a inundar los marcos teóricos de los trabajos de los nuevos historiadores. Estas nuevas adquisiciones teóricas, ampliarán la historiografía, acercándose ahora a “otros tipos de “marginados” o “subalternos” como las mujeres (Estudios de Género), los afrodescendientes y las comunidades amazónicas (Etnicidad) o los inmigrantes, así como otros lugares de interacción social y privada como el hogar y los conventos” (Drinot 2006, p. 9) Varios trabajos o ideas provenientes de la Nueva Historia fueron duramente criticados, debido a que la nueva generación de historiadores no se sentía plenamente identificada con un compromiso 33 político, debido al contexto del momento y por eso se llegó a pensar de los riesgos de la Historia al estar al servicio de la política o de los “historiadores comprometidos”6. Sin embargo, fue durante el momento de esta Nueva Historia que la profesionalización de la historia y su enseñanza llegó a constituirse en los departamentos y escuelas profesionales de algunas universidades, como la Universidad Católica y apoyándose de instituciones privadas (IFEA, IEP) para la interacción de la historia con los problemas del entorno nacional, lo que permitió un mayor contacto de los historiadores con otras disciplinas afines. En esta etapa se exploraron fuentes para la investigación antes no tomadas en cuenta por los historiadores, “como publicaciones periódicas, revistas y otras fuentes que pasaban de los monumentos a la fotografía, la música y el teatro” (Aguirre 2002, p. 457). Este proceso de dispersión y ampliación de la temática de la Historiografía peruana, facilitó también el incremento de los historiadores que provenían de otro origen social, surgiendo nuevos programas de estudios y la aparición de revistas que pese a las dificultades económicas, eran impulsadas por alumnos, así como también el nacimiento de eventos académicos de fomento a la investigación en algunas universidades que han permanecido hasta el día de hoy, como el Coloquio Internacional de Estudiantes de Historia de la Universidad Católica, creado en 1990 y el Coloquio Interdisciplinario de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Federico Villarreal aparecido en 1995, por mencionar algunas ejemplos. La diversidad surgida en los años noventa, consolidó las formas de hacer Historia y permitió una “descentralización historiográfica”. Lima ahora compartía los desarrollos de las Escuelas de Historia de la Universidades del interior del país (San Agustín en Arequipa, San Antonio Abad del Cuzco y San Cristóbal de Huamanga de Ayacucho). 6 Véase por ejemplo la sección de la Revista Apuntes 33, 1993, titulada “La historiografía peruana en debate”. 34 Al finalizar la década, las consecuencias del 5 de abril de 1992 terminarán con la transición democrática y el cese de la intervención de las universidades durante el decenio Fujimorista, el panorama historiográfico parecía dispuesto a continuar su ampliación y especialización en la nueva etapa. El nuevo milenio y el fin del siglo XX daban más expectativas para continuar en la innovación y en la investigación. 4.2. Universidades e instituciones: Desarrollos historiográficos (1980-1992) Son muchas las instituciones que se dedican al cultivo de las Ciencias Sociales y las Humanidades, sin embargo, en la ciudad de Lima, solo tres universidades tienen una Escuela Profesional de Historia; La Universidad Católica, la Universidad San Marcos y la Universidad Federico Villarreal. Existió otra escuela de Historia en la Universidad de Lima, pero tuvo corta duración y no logró consolidar una tradición historiográfica, ni una producción consolidada. Dentro de las instituciones ajenas al ámbito educativo universitario, encontramos al Instituto de Estudios Peruanos, el Instituto Francés de Estudios Andinos, el Seminario de Historia Rural Andina, la Academia Nacional de la Historia, entre otros. 4.2.1. La Universidad Católica: La Universidad Católica conserva una Escuela de Historia que, desde la década del 70, impulsa, “además de la historia política, la historia social y económica. Sin embargo, fue la etnohistoria en su momento la que tuvo un impulso importante” (Contreras, 1982 p. 112-113), su estudio y crítica de fuentes ayudó a mejorar el análisis de los estudiantes en sus tesis respectivas. Dentro del cuerpo de docentes que más impulsó esta disciplina fue el trabajo realizado por Franklin Pease cuya labor como impulsor de publicaciones y de importantes eventos, así como su preocupación por el estudio crítico de las fuentes fue determinante para varios de los futuros historiadores formados en la década del 80. 35 La influencia de Pease como asesor de alrededor “de 23 tesis entre 1971 y 1996, siendo 8 durante la década de 1980” (Castelli & Crespo 1999, p 251-252). Su presencia como autoridad universitaria y como docente marcó en muchos de sus alumnos. La historiadora Margarita Suárez (1999) recordaría a Pease como “un crítico sagaz de nuestras investigaciones. Nunca dudaba en llevarnos a su casa con el fin de colocarnos en las manos el libro de indispensable lectura…En suma Franklin era un maestro que nos sometía a un constante reto intelectual y personal” (p. 278). Sin embargo, el magisterio ejercido por Pease no era totalmente avasallante, un testimonio que describe el ambiente interno de la Universidad Católica y algunas tensiones, es el de Teodoro Hampe, quien identifica también a Pease, por un lado, como “su asesor de tesis, maestro y amigo y con una visión más moderna, fresca y alternativa”(Hampe, 2014 p. 228-229) y por otro, agrega también la presencia de José Antonio del Busto que exponía una clase “muy anecdótica, narrada con gran simpatía” aunque, con “exceso de datos y poca profundidad en el análisis”(Hampe, 2014, p. 228-229) . Este relato muestra la cierta rivalidad existente entre Del Busto y Pease por representar ambos una versión diferente del estudio de la historia, una especie de lucha entre tradición y modernidad historiográfica dentro de la especialidad. Hampe cita también “las clases de Pedro Rodríguez Crespo y su introducción a la “Escuela de los Annales”, el curso de Teoría de la Historia dictado por el padre Armando Nieto Vélez S.J y la interesante exposición que realizara John Murra, traído entonces por Franklin Pease”. (Hampe, 2014, p. 229-230). A la presencia de los profesores, la Universidad Católica contaba además con el Instituto Riva Agüero, Centro de Altos estudios, creado en 1947 como iniciativa de su principal benefactor, el intelectual José de la Riva Agüero y Osma. Esta institución fue otro espacio de difusión académica durante la década de los 80, no solo dentro de la historia, sino de todas las humanidades. Su archivo 36 histórico y biblioteca especializada se convirtió en una fuente necesaria, que acogió historiadores de distintas instituciones. En la Católica, a partir de los años noventa, es donde podemos ver un “giro historiográfico” en muchas de las tesis presentadas empiezan a ingresar dentro de la historia cultural y la llamada nueva historia política, que convivía aún con otro tipo de historia tradicional que mantenían algunos docentes. Sus propios egresados de las décadas pasadas retornaron a las aulas y se convirtieron en docentes permanentes de la Universidad. Dentro de este grupo podemos considerar a Carlos Contreras, Antonio Zapata, Juan Luis Orrego, Paul Rizo Patrón Boylán, Cristóbal Aljovín, José de la Puente Brunke, entre otros, que se unieron a los otros docentes ya investigadores por muchos años como Scarlett O Phelan, Liliana Regalado, José Antonio del Busto, José de la Puente Candamo, etc. Su calidad de universidad privada impidió durante el Fujimorato, la intervención. Además, el incremento de su presupuesto anual, le permitió que impulsara diferentes proyectos que elevaron su calidad académica. Su propia escuela de postgrado fue la más importante en ese momento, de tal modo que recibió alumnos de las universidades nacionales que estaban en crisis (entre ellas, La Villarreal). 4.2.2. La Universidad Nacional Mayor de San Marcos: San Marcos tiene una larga tradición historiográfica con importantes historiadores como Jorge Basadre, Raúl Porras Barrenechea, Ella Dunbar Temple, Pablo Macera, Miguel Maticorena, Carlos Araníbar, entre otros muchos. Si bien podemos resaltar de su importante labor de investigación y después su consagración como maestros, su profesión no había sido institucionalizada como carrera profesional que solo ocurrió tardíamente con “la aparición del Instituto de Historia en 1946 dentro de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, bajo la dirección de José M. Valega” (Núñez 2013, p. 6), desde ese momento, San Marcos iniciaba la profesionalización del trabajo de historiador en el Perú. 37 La plana de profesores san marquinos incentivaba al desarrollo de las investigaciones y algunos de ellos solían mantenían una “tertulia” o reunión general para intercambiar ideas, investigaciones o la colaboración en proyectos. Por medio de la misma que los futuros historiadores podían desarrollar sus inquietudes, muchas veces influido por su maestro. Recordemos, por ejemplo, el apoyo de Raúl Porras Barrenechea a muchos estudiantes, donde concurrieron diferentes intelectuales como Mario Vargas Llosa e historiadores como: Pablo Macera, Miguel Maticorena, Waldemar Espinoza, entre otros muchos. Un nuevo escenario surgió a finales de los años sesenta, en parte a “las becas de larga duración que empezaba a distribuir el gobierno francés, que permitían elaborar la tesis de doctorado en ese país” (Burga 2007, p. 194). Algunos de los beneficiarios que tomaron contacto con la intelectualidad francesa fueron Pablo Macera y Heraclio Bonilla, por mencionar dos ejemplos. Además, por el surgimiento de instituciones que apoyaban la investigación en las ciencias sociales, “como el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) o el Instituto de Apoyo Agrario, etc.” (Loayza 2011, p.16). La década de los 70 dejaron en San Marcos muchos cambios, como el avance del movimiento estudiantil y la influencia del “marxismo de manual”7 en los currículos de la universidad. En ese tiempo, las universidades públicas permitieron la entrada de docentes jóvenes, que “se encargaron de dictar los cursos de Materialismo histórico y Dialéctico, usando los referidos manuales. Esto permitió profundizar la mediocridad académica de la universidad pública”. (Informe Final Comisión de la Verdad y Reconciliación, 2003, p. 614). San Marcos no escaparía a la misma realidad. La inestabilidad durante los años 80 se expresaba en las constantes paralizaciones de los cursos y la incursión de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), dentro de los claustros sanmarquinos. La investigación histórica se replegó nuevamente “a docentes que 7 Según el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) los manuales más consultados fueron los escritos por Georges Politzer y Martha Harnecker (Sobre el materialismo histórico), el de Konstatinov y Afanasev y el Diccionario filosófico de Roshental y Yudin. (Ver Informe Final CVR, p.614-615). 38 acogieron alumnos en sus proyectos, como Manuel Burga, Heraclio Bonilla, Carlos Lazo, Miguel Maticorena, Waldemar Espinoza y otros. Aun así, la producción fue muy limitada y tampoco se produjeron tesis, ni se instauró una escuela historiográfica auspiciada por esos docentes” (Loayza 2011, p. 15) Entre 1980 y 1992 solo se sustentaron dos tesis, una de licenciatura y otra de doctorado, ambas cercanas a la historia social y económica, aquí mencionamos a Luis Cajavilca “Las haciendas jesuitas de Pisco (Siglos, XVII-XVIII)”, Tesis de Licenciatura. (1982) y Mario Cárdenas “La población aborigen del Valle de Lima en el s. XVI.” Tesis Doctoral (1987). (Pérez, 2010, p. 1-18). Las gestiones de Manuel Burga “(cambio a régimen anual, cursos informativos, teóricos y electivos, etc.) después la de Carlos Lazo, con cursos de materialismo histórico no dieron los resultados esperados” (Loayza 2011, p. 16) En el año 1989, bajo la dirección de Burga se instauraría un plan curricular para historia8 , sin embargo, tampoco fue eficiente y “algunos estudiantes decidieron dejar la universidad para dedicarse a otras actividades. Otros a lo menos, viajaron al extranjero a seguir estudios de postgrado” (Loayza 2011, p. 16). Poco tiempo después, en la producción de tesis, se lograrían sustentar recién para 1996, los trabajos de Carlos Carcelén titulada “Los doctrineros de Chaclla- Huarochirí” y Maribel Arrelucea con “Conducta social de los esclavos de Lima”, aunque fueron sustentadas a mediados de los noventa igual que la posterior aparición de las revistas, aquí tenemos a Sequilao en 1992, Nueva Síntesis en 19949, y otras como “Diálogos en Historia (1999, 2000, 2002, 2006)”, entre otras. (Loayza 2011, p. 19). No podemos olvidar que es en esta década es donde surgen dos importantes coloquios para la Universidad San Marcos, impulsados por Miguel Maticorena “El Coloquio de Historia de San Marcos 8 Agradezco esta información al profesor Gabriel García Higueras, historiador sanmarquino. 9 Serían las principales revistas de historia en la San Marcos a inicios y mediados de los años 90. 39 y “El Coloquio de Historia de Lima” y nuevos cambios en el postgrado de la universidad que le empezaría a dar una nueva imagen a finales de los años 90. 4.2.3. El Instituto de Estudios Peruanos (IEP): Fundada en 1964, es una institución que tiene el objetivo de impulsar las ciencias sociales y la investigación sobre los principales problemas del país. Según Antonio Zapata, nos describe el desarrollo y objetivos que tuvo el Instituto desde su fundación: El IEP se mantuvo fiel a la investigación y su campo fue colaborar con la interpretación del Perú en su conjunto. Partiera de lo urbano o de lo rural, lo significativo del IEP fue poner al país como centro de la reflexión. No se especializó en un área, como por ejemplo CEPES, que se centró en el agro; por el contrario, el IEP mantuvo una aspiración a la totalidad y su movimiento. Un país y su derrotero, parece haber sido su insignia (Zapata, 2013) Aquí se publicaron diferentes textos desde la Historia como parte del desarrollo de las investigaciones sociales del momento, así tenemos La Independencia en el Perú (1972), compilado por Heraclio Bonilla, Formaciones económicas y políticas del Mundo andino (1974), los libros de María Rostworowski, la síntesis de Julio Cotler “Clases estado y Nación en el Perú (1978), textos leídos y convertidos en clásicos de las ciencias sociales peruanas. Es a partir de los años ochenta y la crisis económica de entonces, donde el IEP empieza a virar, “ampliándose su horizonte teórico y más bien apoyándose ya en la década del 90 en trabajos más individualizados y menos en función de tesis hegemónicas” (Sánchez 2002, p.7) y la aparición de una diversificación en los nuevos temas a investigar. 40 Aquí el IEP organizaría con más fuerza seminarios talleres y cursos que empieza a relacionarse con entidades becarias como la Fundación Ford y entidades internacionales como CLACSO en Argentina y FLACSO Ecuador. Muchos de sus investigadores, “son docentes universitarios en las Universidades de San Marcos y la Universidad Católica, de donde proceden la mayoría de los asistentes y jóvenes investigadores” (Sánchez 2002, p. 9). Es importante recalcar que el IEP durante los años 90 y parte de la década del 2000, se convirtió en el principal centro de difusión de la Novísima Historia y de parte de los debates que hoy siguen en cuestión. Algunos historiadores profesionales peruanos, se desempeñaron como investigadores exclusivos del IEP, o fueron el nexo para ingresar al Instituto y continuar su labor editorial y de difusión de la investigación en Ciencias Sociales. 4.2.4. El Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA): Desde su fundación en 1948, el IFEA ha impulsado diferentes investigaciones en el ámbito andino. Su desarrollo se impulsó después que Francia pasó por el proceso de descolonización y que sus investigadores “empezaron a mirar hacia América Latina como un lugar libre, donde los franceses “no sentían culpa alguna”, una libertad que propició que una generación se inclinara por estudiar esta región “(Lavalle 2007, p. 21). Por ello el IFEA se convirtió en la estructura investigativa para los interesados. Durante los años ochenta, el IFEA empezó a abrirse con más fuerza dentro de las Ciencias Sociales, al aumentar las opciones de becas para investigadores e incrementar su labor editorial. Los conocidos Travaux y muy en especial el Bulletin, han ampliado el contacto con investigadores franceses y acercarse a las corrientes historiográficas desarrolladas en el país galo. Las coediciones del IFEA han sido muy importantes, debido al constante intercambio con instituciones y universidades peruanas, en la labor editorial y la formación académica 41 En los años 90, el IFEA aumentó las cooperaciones y las conferencias con investigadores llegados desde Francia, coordinados con instituciones. La propia variedad editorial, ha permitido que muchos historiadores puedan acercarse al Instituto por su biblioteca o para participar en proyectos conjuntos. El IFEA presta apoyo financiero a publicaciones y a eventos organizados por otras instituciones para así fomentar las Humanidades, es una herramienta más para poder difundir las investigaciones o para entrar en contacto con nuevas experiencias culturales. 4.2.5. El Seminario de Historia Rural Andina (SHRA) El crecimiento de Lima metropolitana y la presión de las nuevas zonas pobladas, la producción artesanal, los temas pendientes de la Reforma Agraria, el trabajo de los campesinos y su situación influyeron a tener un mayor interés por el estudio de la historia social y económica y una historia agraria, que en visión del historiador Pablo Macera (1977) desde 1966, fue impulsada “por el descubrimiento en ese entonces de documentación del archivo de Temporalidades de los Jesuitas” (p. 9) Dentro del Seminario, Macera impulsó diferentes temas que variaron en el tiempo, inicialmente al pasar “por agricultura, conflictos sociales en el sector rural (XVI-XX), estadística minera colonial y republicana, así como la publicación de libros de historia económica y las investigaciones de historiadores, ligados al ámbito rural”. (Andazábal 2013, p. 46). Después se han deslizado las opciones hacia la sociología, la etnohistoria y literatura tradicional andina, sin contar “los estudios sobre demografía colonial y republicana y los continuos aportes de las demás secciones ricas en investigaciones sobre contribuciones indígenas y tenencia de tierras en Perú y Ecuador” (Andazábal 2013, p. 46). Sin olvidar, por supuesto, su destacada e importantísima labor en el rescate de las tradiciones orales, memoria histórica y arte de las comunidades amazónicas. 42 Como se puede ver el Seminario, ha contribuido a través de sus múltiples secciones a incentivar las investigaciones y mantener un variado recurso para los que recién se atreven a incursionar en ese ámbito. El Seminario cobijó a jóvenes investigadores de diferentes universidades, que hicieron allí sus primeras publicaciones y un mejor manejo de las fuentes históricas, que, por sugerencias de Pablo Macera, contribuyeron a formar una verdadera escuela en el manejo de fuentes y en el trabajo de historiador. 4.2.6. La Academia Nacional de la Historia La Academia fue fundada en 1905 durante el gobierno de José Pardo, como parte de sus planes educativos para orientar los estudios históricos sobre la historia peruana. Durante mucho tiempo, la Academia se convirtió en un centro de investigación y divulgación del conocimiento histórico, al pasar por distintas etapas,” la etapa positivista (1905-1945), etapa asumida por la generación del novecientos y la etapa entre 1945-1962, donde también irían incluyéndose los miembros de la llamada generación del Centenario o de la Reforma Universitaria, en esta segunda época” (Hampe 1996, p. 49). Posteriormente la Academia recibió los aportes de la Sociedad Peruana de Historia, con historiadores como José Antonio del Busto, Ella Dunbar Temple, Alberto Tauro del Pino entre otros. La presidencia de Guillermo Lohmann coincidiría con el Gobierno militar y las celebraciones por el Sesquicentenario de la Independencia, así como los sucesivos debates entre la historia cultivada por la Academia y la Nueva historia, siendo el más recordado por el debate que se suscitó a raíz de la publicación del libro de Heraclio Bonilla: La Independencia en el Perú (1972). Durante la década de los años 1980 y 1990, fueron incluidos en la Academia, importantes estudiosos como Fernando Silva Santisteban, Scarlett O` Phelan y Franklin Pease y desde allí, la institución ha situado a nuevos historiadores buscando renovar su plana académica y estar acorde a 43 las corrientes historiográficas que se desarrollan hoy en día. Sin embargo, persiste un cierto elitismo, alejamiento a centros universitarios de desarrollo de la historiografía (salvo la PUCP) y de incentivo a los estudiantes, que muchas veces no conocen de la existencia de la institución. 4.3 Política y sociedad en el Perú (1980-2000) 4.3.1. Poder y violencia en tiempos de crisis (1980-1992). El año de 1980 marcaba el inicio de una nueva etapa en la vida política del Perú, se concluía el largo periodo del Gobierno Revolucionario de las Fuerza Armada (1968-1980), que dejó una nueva imagen del país y muchos problemas pendientes por solucionarse como el excesivo endeudamiento, la inflación y los nuevos movimientos sociales, entre otros elementos importantes. La Asamblea Constituyente (1978-1979) sería un antes y después para varias organizaciones políticas. La transición democrática daría el triunfo a Fernando Belaunde frente a un partido aprista escindido en dos facciones desde la muerte de su fundador Víctor Raúl Haya de la Torre. Las izquierdas continuaron atomizadas, a pesar de que lograron durante el velasquismo ampliar su plataforma de alcance nacional, a partir de los diferentes movimientos y huelgas que convulsionaron al gobierno militar en los años setenta. Sin embargo, “las ideas continuaban dentro de la búsqueda de un proceso revolucionario, donde la actividad intelectual era secundaria por moverse solo en el campo de las ideas y la demanda del momento era la acción, la práctica, no la filosofía” (Gonzales, 2011, p. 31). Las polémicas que sostuvieron los partidos de izquierda sobre la manera en que debía darse la participación en las elecciones o si se renunciaba a la estrategia revolucionaria, es decir, si se asumía o no la democracia representativa como un medio para llegar al poder. Los desacuerdos, provocaron la rápida disolución de la Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARI) y que mostraba fisuras e 44 improvisación que fue reconocida por los lideres de entonces10, la solución final para esas izquierdas fue la aparición de la Izquierda Unida (IU). Esta alianza participó en las elecciones municipales de 1983 y lograron llevar al sillón del cabildo limeño a Alfonso Barrantes Lingán, el primer alcalde marxista de Lima. Entonces, el movimiento pasó a convertirse en la segunda fuerza política nacional con un buen número de alcaldías bajo su dirección. La seguridad frente al proyecto de unión no era total, algunos intelectuales eran reacios, acusándola de no tener un proyecto claro del socialismo para las clases populares y el campesinado, Uno de ellos, Flores Galindo, se mostraba crítico ante al liderazgo populista de Barrantes debido a que “El caudillo y su carisma desplazan a la organización o la ideología” (Flores Galindo, 2007, p. 78) Los partidos políticos tuvieron que reformularse frente a los nuevos acontecimientos sociales y políticos que daban una nueva identidad al país aquí tenemos; Las consecuencias de la reforma agraria, el proceso migratorio del campo a la ciudad, el retroceso del orden oligárquico entre otros hechos que abrían una nueva agenda social pendiente por solucionar. Un reflejo de estos cambios, se verían en la nueva configuración de la capital de la república que experimentó un cambio poblacional, según Matos Mar (1984) Lima tuvo un crecimiento amplio en “10 veces más desde 1940, dando lugar a la aparición de los “pueblos jóvenes” que, en número de 598, contenían al 36, 4 % de la población de Lima Metropolitana. Más del 41 % de la población de la capital era migrante; de esta el 54% provenía de la sierra, principalmente desde Ancash y Ayacucho” (pp. 72-73). Lima dibujaba un rostro fundamentalmente andino y amazónico, alejándose de la imagen criolla que mantenía hasta entonces. El avance de la informalidad, los llamados “ambulantes” que ocuparon las calles principales del Centro de Lima con “ferias” permanentes donde 10 Ver los testimonios de Olmedo Auris y Rolando Breña Pantoja sobre el fracaso del ARI en Adrianzen (2012). 45 se podían obtener diferentes productos como utensilios domésticos, muebles, alimentos y por supuesto, libros. Otro elemento que se sumaría a la crisis imperante en los años ochenta sería el inicio del conflicto armado interno con la irrupción de las acciones violentas del Partido Comunista -Sendero Luminoso. Abimael Guzmán, llamado por sus seguidores “presidente Gonzalo”, había impulsado desde los años setenta la formación de su movimiento que ya se había establecido en Huamanga con parte de los alumnos de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, de la cual era docente de Filosofía. Él estudió Derecho y Filosofía en Arequipa donde presentó dos tesis tituladas; “Acerca de la Teoría Kantiana del Espacio” y “El Estado Democrático Burgués”, donde mostraba un acercamiento mecánico al marxismo. La división entre la facción maoísta “Bandera Roja” y su propia facción, le daría una base de apoyo en Ayacucho. Según Carlos Iván Degregori (2013), Guzmán inició la lucha armada, después de “depurar” su partido de facciones “oportunistas”. Recurrió al discurso profético, debido a que la cercanía al combate proporciona caracteres épicos al discurso” (p. 252-253) sumado a una adhesión completa a su persona y al partido. Sendero empezó una guerra que haría emerger las heridas profundas y las desigualdades que el Perú mantenía, al sumergirnos en la violencia y la crisis económica. El Estado enfrentó a Sendero directamente, sin embargo, los excesos fueron cada vez más evidentes. El choque de ambas fuerzas, tendrían como victimas principales a las comunidades campesinas andinas y amazónicas. Según La Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) (2003), considera que “el PCP-Sendero Luminoso fue responsable del 54% de las muertes durante el conflicto, (12.564 muertes), seguido de las Fuerzas Armadas y la Policía”. (p. 28). Estas acciones empeoraron durante el periodo belaundista, y se recrudeció más durante el gobierno aprista (1985-1990) y con el ahondamiento de la crisis económica sumaron como amenazas para el país. La Izquierda Unida no supo cómo enfrentar a Sendero, debido a que muchos de sus 46 militantes pedían una respuesta debido al discurso de la insurrección popular o continuar con el camino electoral, es decir “¿Cómo seguir siendo revolucionarios compitiendo por los votos?” (Gonzales, 2011, p. 36). La respuesta de IU fue muy vaga por lo que los sectores opositores los acusaron de ser cómplices de la violencia senderista, ello debilitó la imagen de la izquierda, asociándola con el terrorismo. La galopante crisis en 1987 y el intento de Alan García de estatizar la banca, provocaron la reacción de sectores empresariales y liberales lo que llevará a la aparición del movimiento Libertad. En sus inicios no era más que “una iniciativa ciudadana dirigida por el escritor Mario Vargas Llosa, después se centró en un objetivo electoral, debido al apoyo de varios sectores empresariales tradicionales y modernos. Aquella oportunidad permitió el retorno de estos sectores a la política nacional” (Requena 2010, p. 24). La iniciativa de corte liberal tuvo un rápido apoyo inicial debido a que el escritor de gran prestigio se presentaba como una figura política independiente. La aparición de Libertad coincidió con la irrupción de las ideas neoliberales que cuestionaban la incapacidad del Estado y sus políticas públicas. Una corriente liberal imbuirá a buena parte de globo en las políticas económicas de libre mercado, confiándose más en el desarrollo de la Economía. En lo político, el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan y la premier británica, Margaret Thatcher, promovían este tipo de políticas públicas y divulgaban la nueva corriente hoy vigente, basada en las ideas de economistas de la escuela austriaca como Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek o monetaristas como Milton Friedman, con fuertes retóricas autoritarias. En el Perú, el texto publicado por el Instituto Libertad y Democracia (ILD) del economista peruano, Hernando de Soto, llamado El Otro Sendero, dedicó sus páginas a investigar el problema de la informalidad y criticar el papel negativo del estado en fomento empresarial, por citar alguna de las publicaciones enmarcadas en la economía de libre mercado. Volviendo con el Movimiento Libertad este formaría junto al Partido Popular Cristiano (PPC) y Acción Popular, el Frente Democrático 47 (FREDEMO), entonces podemos decir que los sectores de derecha se habían organizado con miras a ocupar un nuevo lugar en las elecciones de 1990. La izquierda, por su parte, mostraba desgaste al que se sumaba el desprestigio que ocasionaba la permanente relación con el grupo de Guzmán y el MRTA, que actuaba como “un elemento de las indefiniciones del frente izquierdista. Dentro de su propia estructura se iba carcomiendo debido a las disputas partidarias internas” (Gonzales 2011, p. 40), lo que llevará a un enfrentamiento directo, que al final “no pudo mostrar ni una verdadera representación de las clases populares y afrontar el cambio del país dentro de la modernidad, la democratización, al clasismo y corporativismo de los partidos que conformaban la IU” (Adrianzén, 2011, p. 58). Su primer y último congreso nacional en 1989, incluso parece dar nuevas luces de una renovación de la Izquierda Unida, en un frente revolucionario de masas como forma de dirección del pueblo hacia la revolución11, pero ese mismo año la alianza se partió en dos y terminarán diluyéndose para el año 1992. El vacío dejado por la izquierda y el fracaso del APRA y la erosión de los actores sociales que sustentaban sus proyectos, harían surgir un outsider anti partido, Alberto Fujimori, un independiente que vencería a Mario Vargas Llosa y llevaría al país a una década difícil. El ascenso de Fujimori al poder ocurrió en un contexto complicado, debido no solo a la terrible violencia del enfrentamiento de Sendero Luminoso, el MRTA y el Estado en varias zonas del Perú, sino también a la hiperinflación galopante durante el gobierno aprista (más de 2000%), que dejaba al país prácticamente en la bancarrota económica y un endeudamiento externo excesivo. La misma población había dejado de creer paulatinamente en la estructura de partidos, debido a las crecientes acusaciones de corrupción en el manejo de las demás instituciones del Estado, fundamentalmente porque no renovaron sus programas en función del cada vez creciente sector de la 11 Ver documentos del Congreso Nacional de Izquierda Unida en 1989. 48 población que se encontraba fuera de la estructura corporativa populista estatista. Si bien en el caso de los partidos, sus líderes lograron fortalecer con sus imágenes a sus organizaciones, “también con su manto de mesías, bloquearon el sistema naciente de partidos y también a sus agrupaciones” (Reyna, 2000, p. 264). Sin partidos fuertes, sin oposición fuerte y por obvias razones, sin una democracia fuerte, el ascenso de Fujimori fue rápido. Fujimori hasta el autogolpe de 1992, propuso “un gobierno de “Unidad Nacional” con la participación de otras agrupaciones en el gabinete, se ubicó al centro político”, (Reyna 2000, p. 252) para evitar los extremos de los otros grupos, lo que le permitió maniobrar las inquietudes populares hasta su mayoritario apoyo frente al autogolpe, con el cierre del Congreso y la convocatoria al Congreso Constituyente Democrático (CCD) y la nueva Constitución de 1993. Las políticas tomadas desde el año 1992 fueron para afianzar un sistema económico neoliberal, a través de diversos ajustes, privatizaciones y la flexibilización del mercado. La Confiep apoyó el autogolpe y las medidas tomadas en adelante, debido a que “consideraban el regreso al “orden” y la “moralidad”, una nueva responsabilidad para la economía del país” (Cotler y Grompone 2000, p. 103). Las políticas de estado desbordaron las instituciones, se debilitaron a los sindicatos, quitándoles derechos laborales, al establecer trabajos por contratos más volátiles y con menos pago por el valor de mano de obra empleada. Además, se planteó el ingreso de las Fuerzas Armadas y la Policía en las universidades por sospecha o infiltración de terrorismo en las mismas, que después culminarán en la formación de Comisiones Reorganizadoras de Gobierno, (CORE) bajo control del régimen fujimorista.12 12 Véase Decreto Legislativo Nº726, 11 de Agosto de 1991. 49 4.3.2. La sede central de la UNFV: Espacios y lugares de identidad En sus orígenes, la sede central era un terreno ubicado prácticamente en la “periferia” de la ciudad de Lima, muy cerca de las murallas y en el espacio que ocupaban algunos jardines y huertas, cerca de las antiguas portadas del Callao y Juan Simón” (Bromley, 2005, p.70) y después “la sede del Colegio de La Inmaculada hacia 1920” (J. Orrego, 05 de noviembre 2011). La sede central de la Universidad Nacional Federico Villarreal fue la segunda sede principal que ocuparía dicha casa de estudios en los años sesenta, en el antiguo Colegio de La Inmaculada. El nuevo edificio replicó el interés educativo de los Jesuitas, es decir, la aparición de un “edificio de letras” esto es, en palabras del santo fundador, el edificio material, el personal (maestros y estudiantes) y el plan de estudios”. (Mujica y Wuffarden, 2018, p. 76). Los espacios serian distribuidos y la edificación seria acompañada de un templo, el de Santo Toribio de Mogrovejo, asemejándose al modelo del Antiguo Colegio San Pablo y el templo de San Pedro, sede de la orden en Lima. El edificio iría modificándose hasta ser ocupado después por la Universidad. (Ver Anexo A, B, C) La sede central de la Universidad Nacional Federico Villarreal seria distribuida entre programas académicos como Ciencias Económicas y Comerciales; Ciencias Administrativas; Oceanografía y Pesquería; Arquitectura; Educación y Ciencias Humanas. Poco después se agregarían las facultades de Derecho y Ciencia política y la de Ciencias sociales. Los espacios de la universidad serán convertidos por la población estudiantil en lugares de discusión, esparcimiento y de toda índole social. Los tres grandes patios (Central, Humanidades y Educación) y los pasillos se convertirán en lugares de discusión rápida y del conocimiento de alguna información momentánea (rumores, noticias, cursos, exámenes, etc.) que, a pesar de la vigilancia del espacio, serán tomados por los estudiantes. Los auditorios serán lugares de conocimiento por la realización de conferencias, simposios, talleres y algún debate y las aulas, como centros de estudio y aprendizaje de las lecciones 50 correspondientes que se complementan bien con la circulación y síntesis de los otros lugares dentro de la sede central. Otro componente que no puede ser obviado es a la estructura interna de la Facultad. Si bien conocemos que la Facultad de Ciencias Sociales debía convivir con las otras ubicadas en el mismo local, su estructura administrativa estaba presente para los estudiantes de las diversas especialidades. Desde el decanato hasta los trabajadores administrativos de la Facultad, están en permanente dialogo y convivencia con los estudiantes y sus inquietudes académicas y políticas. Dentro de esta convivencia, los estudiantes, no solo asisten a clases, sino discuten, critican, polemizan y, sobre todo, se identifican con su Facultad y su especialidad, pues “todos forman un pequeño universo en movimiento, una especie de familia académica donde todo se desenvuelve. En ocasiones, este espacio se amplía más allá de los claustros y de las salas de reunión” (Murcia, 2009, p. 247) y “aparecen los bares o lugares de esparcimiento, ubicados en calles aledañas a la universidad”. (A. Ruiz, comunicación personal, 11 de octubre de 2012). Los bares son lugares concurridos por estudiantes, aquí ellos ingieren bebidas alcohólicas porque estas desempeñan “el papel de estimulantes, de instrumentos de evasión” (Braudel, 1984, p. 188) y suelen ser, un espacio donde se extiende el aula universitaria, pues no solo se conversan sobre autores, temas e ideas sino temas coyunturales y propios de la edad juvenil. La Avenida Colmena actuaba como ampliación al desenvolvimiento de los estudiantes y “será modificada por los ambulantes y adaptada a un centro comercial que en su momento opacaba la delincuencia y ponía de relieve, la atención a otros temas preocupantes como los apagones, atentados y más” (A.